10 de septiembre | Día Mundial de Prevención del Suicidio - NO NACIMOS EN UN CUERPO EQUIVOCADO, NACIMOS EN UN MUNDO EQUIVOCADO

10.09.2026

Una crónica testimonial sobre identidad, rechazo, salud mental y redes de apoyo


Escrito Por Bloid (Honduras)

No todos los hombres trans y las personas no binarias sufrimos de la misma manera, pero sí nos enfrentamos a barreras similares.

Salir del clóset nunca fue fácil, pero hacerlo requiere valentía. Para muchas personas trans y no binarias en Honduras, y también alrededor del mundo, existe una realidad dolorosa y demasiado común: familias con fuertes convicciones religiosas y, en ocasiones, profundamente machistas, que pueden convertirse en un muro aparentemente infranqueable.

Ese muro nos obliga muchas veces a encerrarnos en nosotrxs mismxs para no revelar nuestra verdad. Quedamos atrapadxs entre el deseo de ser libres, de gritarle al mundo quiénes somos, y el terror de perder el amor de nuestros seres queridos o sufrir por ser quienes somos.

Ese temor no es infundado. La investigación de Ryan et al. (2010) muestra que lxs jóvenes LGBT que experimentan un fuerte rechazo familiar tienen hasta ocho veces más probabilidades de intentar suicidarse en comparación con quienes cuentan con el apoyo de sus familias.

En Honduras, investigaciones realizadas por organizaciones como Movimiento Diversidad en Resistencia (MDR) y el Centro de Derechos de la Mujer (CDM), recogidas por EFE (2022), señalan que más del 30 % de la población LGBTIQ+ ha sido diagnosticada con ansiedad y cerca del 28 % con depresión.

Pero el proceso de asumir nuestra identidad no comienza necesariamente cuando se la contamos abiertamente al mundo. Muchas veces empieza mucho antes: durante la infancia o la adolescencia, cuando comenzamos a preguntarnos quiénes somos, cuando exploramos nuestros cuerpos, nuestros gustos y nuestras formas de relacionarnos con el mundo.

Tal vez aparece en pensamientos como: "No me gustan los hombres, quiero verme como uno" o "Me gusta maquillarme, pero no estoy cómodx con pronombres femeninos ni masculinos".

Es ahí, justo ahí, cuando comenzamos a descubrirnos.

Yo me di cuenta de quién era cuando empecé a mirar a los hombres de otra manera. Nunca me gustó ninguno; yo quería ser como ellos. Quería verme musculoso, quería tener una novia. Fue entonces cuando entendí que era un chico trans y que me gustaban las mujeres.

Y no, no era "ser lesbiana".

Era ser un hombre heterosexual.

Sin embargo, muchas veces el peso más grande no viene de quienes somos, sino de aquello que tenemos que enfrentar afuera.

Vivir en una sociedad machista significa estar expuestos constantemente a comentarios invalidantes, burlas y cuestionamientos que afectan nuestra autoestima. Frases como "eso es una moda" o "siempre serás mujer/hombre" no son palabras "inofensivas". Son agresiones que pueden profundizar el dolor y alimentar las experiencias de ansiedad y depresión que muchas personas trans y no binarias enfrentamos día a día en Honduras.

Muchos de nosotros, los chicos trans, vivimos con disforia de género, entendida clínicamente como el malestar significativo que puede surgir de la incongruencia entre el género que experimentamos y el sexo que nos fue asignado al nacer (American Psychiatric Association [APA], 2013).

Para algunos de nosotros, ese malestar se hace presente cuando no nos sentimos cómodos con nuestro cuerpo o cuando otras personas utilizan pronombres que no corresponden con nuestra identidad.

A esto se suma la violencia cotidiana. Muchas personas que nos invalidan recurren incluso a apodos y expresiones ofensivas, como "marimacha", simplemente por nuestra forma de vestir, nuestro corte de cabello o nuestra manera de expresarnos.

Estamos cansadxs de tantas invalidaciones. Cansadxs de ver cómo, mientras nuestras vidas y nuestros derechos son cuestionados, se les da importancia a cosas que no deberían estar por encima de nuestra dignidad.

Cuando salí del clóset tenía tan solo 15 años. Me armé de valor y, sin decírselo antes a nadie, le dije a mi mamá:

"Me siento como un hombre".

Lamentablemente, no tuvo la reacción que esperaba. Esa noche fui víctima de violencia física. También había revisado mi teléfono y había descubierto que tenía una novia.

Los recuerdos de aquel momento están borrosos, pero hay algo que nunca olvidaré: sus palabras.

"¿Por qué no naciste normal?"

En ese momento esas palabras resonaron demasiado fuerte en mi mente. Llegué a buscar una manera de "curarme". Huí de casa y fui con mi otra familia. Allí tampoco encontré exactamente la respuesta que necesitaba, pero al menos no fui agredido. Me limpiaron las heridas que tenía en la espalda, los brazos y las piernas y luego me llevaron a la iglesia.

Tuve varios intentos de suicidio.

Sin embargo, para mí, ir a la iglesia también significó encontrar algo que me ayudó a seguir adelante. No me "curó", porque nunca hubo nada que curar. Pero me permitió descubrir que Dios estaba conmigo y que me amaba tal y como soy.

Me levanté más fuerte que nunca.

Y comencé a buscar redes de apoyo, comunidades y personas que hubieran pasado por experiencias similares.

Al principio fue el miedo lo que nos unió. Hoy, lo que nos une es el orgullo de ser quienes somos, sin vivir pendientes de lo que dirán o de si la sociedad está preparada para aceptarnos.

Esto coincide con lo que señala la investigación sobre jóvenes LGBT: las redes de pares y las comunidades pueden ofrecer espacios de apoyo y comprensión que muchas veces no encuentran en los servicios formales de salud mental (Tomicic et al., 2021).

No pedimos que nos comprendan.

Pedimos respeto.

Respeto como seres humanos. Respeto por nuestras identidades. Respeto por nuestros derechos.

Cada vez parece que a la política le importa menos lo que sufrimos, lo que gritamos y aquello que nos cansa cada día. Para muchas personas trans y no binarias, no se trata simplemente de vivir un día más.

Se trata de sobrevivir un día más al acoso, a la discriminación, a la violencia y a la invalidación.

Actualmente soy un hombre que vive con varios trastornos, pero eso no me impide seguir adelante.

Tengo comunidades que me apoyan, como Honduras Diversa, Asociación Kukulcán y mi pequeña comunidad, de la cual me siento profundamente orgulloso: TRANSVERGENTE HN.

Menciono estas comunidades porque son aquellas con las que más he tenido comunicación, pero si tú eres una persona que necesita apoyo, puedes buscarnos. Puedes escribirnos. Puedes hacer un llamado.

No tienes que atravesarlo todo en soledad.

No permitas que otras personas te agredan y, mucho menos, que te hagan creer que hay algo malo en ti por ser quien eres.

Estoy agradecido por tener la oportunidad de alzar la voz. Soy poeta, pero nunca está de más salir de nuestra zona de confort.

Para finalizar, quiero dejarles un poema que nació desde el corazón, desde aquel momento en que comprendí que soy normal, que soy fuerte y que Dios me ama siendo quien soy.

También quiero agradecer a aquella persona que estuvo conmigo durante mi proceso: por acompañarme a aceptar que soy trans, a aceptarme y, finalmente, a amarme tal y como soy.

RAÍCES

No nacimos en un cuerpo equivocado,
nacimos en un mundo equivocado,
en un mundo cerrado que no entendía la luz.

Fuimos silencio en la infancia,
un secreto guardado bajo el peso de ese
nombre ajeno
y una silueta frente al espejo, también ajeno.

Ser un chico trans, ser una voz no binaria,
es florecer a golpes de valentía
en una tierra donde niegan a la primavera.

Es mirarse al pecho y respirar,
gritar al viento el nombre que nos
complementa.

Es romper ese muro de prejuicios
y habitar por fin, en nuestro hogar.

No somos diagnósticos o una moda:
somos la certeza de existir,
el coraje de ser libres
y la belleza de NO pedir perdón por ser
quienes somos.

Bloid

Referencias

American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596

EFE. (2022, 31 de agosto). La ansiedad y la depresión derivan en conductas suicidas en LGBTI en Honduras. SWI swissinfo.ch.

Ryan, C., Russell, S. T., Huebner, D., Diaz, R., & Sanchez, J. (2010). Family acceptance in adolescence and the health of LGBT young adults. Journal of Child and Adolescent Psychiatric Nursing, 23(4), 205–213. https://doi.org/10.1111/j.1744-6171.2010.00246.x

Tomicic, A., Immel, N., & Martínez, C. (2021). Experiencias de ayuda psicológica y psicoterapéutica de jóvenes LGBT sobrevivientes a procesos de suicidio. Revista Interamericana de Psicología, 55(1), e1453. https://doi.org/10.30849/ripijp.v55i1.1453

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